La investigación fue liderada por el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, junto con la Universidad de Cádiz y la Universidad del País Vasco. Los resultados fueron publicados en la revista Communications Earth & Environment.
El estudio midió por primera vez la extensión real de las floraciones de algas rojas responsables del color rosado y determinó que estas cubren hasta 176 kilómetros cuadrados. El trabajo se concentró en las Islas Shetland del Sur, donde se ubican las bases españolas Base Gabriel de Castilla y Base Juan Carlos I.
Según las mediciones, entre el 3% y el 12% de la superficie de estas islas presenta presencia de algas durante el verano. Estos organismos contienen pigmentos que oscurecen la nieve y reducen su albedo, es decir, su capacidad de reflejar la radiación solar. El investigador Alejandro Román explicó que esta reducción del albedo puede alcanzar hasta el 20%, lo que provoca que la nieve absorba más calor y se derrita con mayor rapidez.
El proceso genera un círculo de retroalimentación: el deshielo produce agua superficial que favorece la proliferación de algas, lo que a su vez reduce aún más el albedo y acelera la fusión del hielo. En un escenario de calentamiento sostenido, este mecanismo podría intensificar la pérdida de hielo y afectar el equilibrio climático a escala regional y global.
Para analizar el fenómeno, los científicos combinaron trabajo de campo, imágenes satelitales Sentinel-2 entre 2018 y 2024, drones con sensores hiperespectrales y técnicas de inteligencia artificial. En total, procesaron 45 imágenes satelitales mediante algoritmos de aprendizaje automático, logrando mapas de alta precisión sobre la distribución de la “nieve rosa”.
Ante el aumento sostenido de estas floraciones, los autores advirtieron sobre la necesidad de implementar sistemas de monitoreo permanente basados en observación remota e inteligencia artificial, con el fin de anticipar la evolución del deshielo y evaluar el impacto de este fenómeno en los ecosistemas polares.
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