Luego de lo dicho por el pastor evangélico Héctor Pauli el pasado sábado en su iglesia “Hay vida en Jesús”, Ema Bejarano, referente del colectivo LGBT de Rio Grande, afirmó que las declaraciones del pastor “son actos de violencia y discriminación”, y que la cuestión “ya pasó a ser algo personal, algo político también porque estamos llegando a tiempos de elecciones”.
Cabe recordar que Pauli se refirió a que, al acompañar a su cuñado a recibir un diploma de especialización en el trabajo con niños, se encontró con “lesbianas, travestis, gente que apoya al aborto, gente que vetó la ordenanza del derecho del niño por nacer, ¿y hablando de su preocupación por los niños? Me dio rabia, me dio impotencia, me dio bronca, me dio asco, me dio todo”. Y, también, añadió que: “alguna vez hay que poner a los hijos de Dios en esos lugares, porque un hijo de Dios no te va a sacar un cupo trans, no te va a votar a favor del aborto, no va a estar a favor de la ideología de género”.
En relación a esto, Ema Bejarano aseguró que van a iniciar acciones legales ya que “ya cumplimos el tiempo de estar pacientes, de querer captar la atención y la información de los demás, […]ya no podemos esperar más”.
Además, agregó que “el nivel de agresión del pastor Pauli ya es muy alevoso, ya pasamos de pensar distinto a agredir y me parece que tranquilamente vos y cualquier persona pueden pensar lo que se le antoja, […]pero el nivel de agresión ya no está permitido y más siendo de un espacio donde se supone que transmite buenos modales, que es un lugar de contención”. Asimismo, sostuvo que “desde la base del respeto nada puede molestar a nadie”.
Por otro lado, mencionó el sufrimiento de algunas personas de la comunidad LGBT al no poder “asumir su identidad o su sexualidad por una cuestión social, por lo laboral o por la familia”. En cuanto a esto, expresó su apoyo y agradecimiento a la concejal Verónica González y al municipio por haber “accionado de buena manera para con el colectivo LGBT, entendiendo que es un colectivo que sigue siendo marginado o vulnerado, […]y que entendió que necesitamos trabajar y que el trabajo no afecta a nadie y que mi persona tampoco afecta a nadie”.
Finalmente, concluyó con que, para ella, “el buen fiel es el que piensa en el prójimo, en el que acciona por el bien común y el bien general”, y que tanto la concejal como el municipio “han hecho un bien”.
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