Al ser consultadas sobre sus experiencias anteriores, tres mujeres de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Río Grande afirmaron que nunca antes habían asistido a una emergencia de la magnitud del incendio ocurrido en la fábrica Isla Grande el pasado martes 13 de noviembre.
Una de ellas, Casiana, se había recibido de bombera junto con otros cinco compañeros apenas tres días antes del suceso, por lo cual esa fue su primera vez oficial en el trabajo. “Fue mucho el miedo y era nuestro primer incendio, así que era todo nuevo para nosotros. Pero pudimos trabajar bien y estar a la par de los compañeros”, comentó.
Con respecto a las sensaciones previas a un hecho así, Victoria, quien es bombera hace aproximadamente siete años, declaró que “cuando salimos de nuestras casas o nuestros trabajos, nunca sabemos con qué nos vamos a encontrar en la emergencia. A veces parece que es algo chico y llegamos y es grandísimo, como en este caso; y a veces es al revés, se ve una columna de humo muy grande pero cuando llegamos es algo chiquito y más fácil de controlar. En este caso, me sorprendió la magnitud del incendio”.
Por otro lado, Lourdes, bombera hace un año, agradeció el apoyo que recibieron por parte de los familiares del cuerpo activo de bomberos. “Nos ayudaron a cocinar, nos dieron de comer, les ayudaron a las personas que vinieron a traer agua y leche, que con eso estoy muy agradecida. Nos ayudaron a acomodar todo el material en el cuartel para que después lo podamos llevar a la emergencia, y la verdad que fue fundamental la tarea de todos”, dijo. Por su parte, Casiana agregó que las familias “nos dieron el apoyo necesario y fue muy confortante eso para todos nosotros”.
Durante el incendio, fueron 66 en total los bomberos miembros de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Río Grande que trabajaron en el lugar.
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