De acuerdo a los datos difundidos en las últimas horas, desde la puesta en marcha de la nueva fórmula de movilidad impulsada por el presidente Javier Milei, los haberes mínimos aumentaron un 99% entre abril de 2024 y diciembre de 2025. No obstante, si se hubiera utilizado una medición de precios actualizada, el incremento debería haber alcanzado el 140%.
El estudio señala que el Ministerio de Economía decidió continuar utilizando una canasta de consumo basada en valores de 2004, postergando la aplicación de una nueva metodología que debía comenzar a regir este año. Esta decisión, según el informe, provocó que los aumentos quedaran muy por debajo del costo de vida real.
La brecha del 21% en la actualización tuvo un impacto directo en los ingresos de los jubilados. En términos acumulados, cada beneficiario que cobra la mínima perdió alrededor de $1.032.000 únicamente por el desfase del índice utilizado. A esto se suma el congelamiento del bono de $70.000, que permanece sin cambios desde marzo de 2024, lo que eleva la pérdida total a más de $2.401.483 en el período analizado.
El relevamiento también compara estos valores con el costo de vida. Según la Defensoría de la Tercera Edad, en octubre de 2025 una canasta básica para un jubilado costaba $1.514.074. En contraste, el haber mínimo más el bono alcanzaba apenas los $396.298, monto que cubría solo unos pocos días del mes.
Las críticas apuntan directamente al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien se cuestiona por demorar la actualización estadística bajo el argumento de esperar la consolidación del proceso de desinflación, mientras que los salarios de los funcionarios del Gabinete se duplicaron y rondan los $5 millones mensuales.
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