Las transferencias automáticas que el Estado nacional giró a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registraron en enero de 2026 una fuerte caída en términos reales, producto del retroceso en la recaudación de los principales impuestos coparticipables. En el caso de Tierra del Fuego, el descenso fue del 6,7% interanual, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
De acuerdo al relevamiento, la provincia recibió $67.248 millones durante el primer mes del año. Sin embargo, al descontar el impacto de la inflación, el monto evidencia una merma significativa respecto de enero de 2025, en línea con lo ocurrido en el resto de las jurisdicciones del país.
En el consolidado nacional, las provincias y CABA percibieron en enero $5,847 billones en concepto de coparticipación, leyes especiales y compensaciones. No obstante, el aumento nominal de los envíos no logró compensar la suba de precios, lo que derivó en una caída real interanual del 6,6%.
El informe del IARAF detalla que, si se analiza únicamente la coparticipación neta, excluyendo leyes complementarias y compensaciones, el retroceso fue todavía más pronunciado y alcanzó el 8% real. Esta baja estuvo explicada principalmente por la contracción del IVA, cuya recaudación cayó un 11,7% interanual en términos reales, mientras que el Impuesto a las Ganancias mostró una variación casi nula, del 0,3%. En conjunto, ambos tributos retrocedieron un 7,4%, a lo que se sumó una caída del 16% en los impuestos internos.
El análisis por jurisdicción refleja que todas las provincias y CABA sufrieron variaciones reales negativas en enero. La brecha entre distritos fue de 3,7 puntos porcentuales, con CABA como la más afectada (-7,9%) y Salta como la que logró amortiguar mejor la caída (-4,2%).
En algunos distritos, como CABA, Tucumán y Córdoba, la mayor baja relativa estuvo asociada a una menor participación en leyes especiales y compensaciones, rubros que, en promedio, crecieron un 12% real interanual. En cambio, provincias como Salta, Buenos Aires y Santa Cruz lograron atenuar el impacto gracias a una mayor incidencia de esos componentes en el reparto total.
El panorama general confirma un escenario de contracción real de los recursos automáticos, que presiona las finanzas provinciales desde el inicio del año y condiciona la capacidad de los gobiernos locales para afrontar gastos corrientes, salarios y la implementación de políticas públicas esenciales.
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