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Cómo el salmón más grande del mundo colonizó los ríos de la patagonia argentina

El salmón más grande del mundo es el Chinook, un pez que puede medir más de un metro y medio y pesar hasta 60 kilos. Se originó en los ríos del Pacífico Norte. Tras ser introducido en Chile, se expandió hasta llegar a ríos fríos de la Patagonia argentina.

Un grupo de científicos de la Argentina, Chile y Estados Unidos logró demostrar que el salmón Chinook cruzó desde varias cuencas del Pacífico a las del Atlántico en la Patagonia y formó una nueva población en el río de las Vueltas, con una mezcla genética sorprendente.

El descubrimiento, publicado en la revista Frontiers in Marine Science, muestra que la especie usó rutas oceánicas y corredores fluviales para instalarse en un ambiente nuevo y mantenerse estable.

“Frenar hoy la invasión del Chinook en la Patagonia argentina sería muy difícil. Pero también hay que considerar que existen pocos ríos en esa región que la especie pueda invadir”, contó a Infobae uno de los coautores del trabajo, el doctor Javier Ciancio, investigador del Conicet en el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR) en Puerto Madryn.

Otra barrera es que muchos ríos tienen diques que bloquean el paso del pez hacia las zonas donde se reproduce, puntualizó.

Aclaró que el salmón Chinook “no está instalado en la costa bonaerense. Si bien han aparecido ejemplares en el río Paraná, en la costa de Uruguay, en el sur de Brasil o en la Laguna de los Patos, en Brasil, no se puede decir que haya una población establecida en esos lugares”.

Además de Ciancio, el estudio fue llevado a cabo por Carla Riva-Rossi, Daniel Gomez-Uchida, Miguel Pascual, Rodrigo Clarke, Pamela Quiroga, Cecilia Di Prinzio, Carolina Lázari y John Carlos Garza.

Trabajan en el Instituto de Diversidad y Evolución Austral y el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos, que dependen del Conicet, la Universidad de Concepción en Chile, el Núcleo Milenio INVASAL, la Universidad de California Santa Cruz y el Centro de Ciencia de Pesquerías del Suroeste de los Estados Unidos.

“Los resultados de la investigación suman información clave para decidir cómo manejar una especie invasora, proteger la biodiversidad y pensar nuevas estrategias para la economía local en Patagonia”, resaltó el científico.

El Chinook: una historia de saltos y sorpresas

El salmón Chinook es una de las especies anádromas más conocidas. Nace en agua dulce, pasa gran parte de su vida en el océano y regresa al río donde nació para desovar y morir. Ese ciclo conecta ecosistemas separados por miles de kilómetros.

El Chinook llegó a Sudamérica en la década de 1970, cuando fue introducido en Chile con ejemplares traídos desde los ríos Columbia y Willamette de los Estados Unidos.

“En la Argentina había sido introducido a principios del siglo pasado, pero no consiguió establecerse en ese momento. Por eso, nos motivó a averiguar por qué ahora sí se los encuentra en la Patagonia”, dijo Ciancio.

Desde la década de 1970 y desde Chile, el Chinook avanzó de manera natural hacia el Atlántico, al usar corrientes marinas y posibles conexiones fluviales. En poco tiempo, colonizó cuencas de ríos de la Patagonia.

En el año 2006, se reportó por primera vez la presencia de salmones en el río De las Vueltas, en las cercanías de El Chaltén, Santa Cruz.

Los investigadores reconocen que se trata de una de las pocas especies de salmón que logró establecerse exitosamente fuera de su rango nativo, y lo hizo en proporciones pocas veces vistas: en Nueva Zelanda y en el sur de Sudamérica.

El equipo de investigadores de la Argentina, Chile y Estados Unidos intentó rastrear el origen genético de la población del río, reconstruir el recorrido del Chinook en la región y entender los procesos que permitieron su expansión y permanencia.

ADN y caminos de agua

Para reconstruir la ruta del Chinook, el equipo recolectó muestras en el río De las Vueltas, en Santa Cruz, y comparó el ADN con el de salmones de otras regiones de Argentina, Chile y del Pacífico Norte.

Usaron herramientas de genética de alta resolución para identificar similitudes y diferencias entre poblaciones.

Los análisis demostraron que la mayoría de los ejemplares del río De las Vueltas comparte origen con los salmones naturalizados de la región chilena de Aysén, aunque una parte menor proviene de la cuenca del río Santa Cruz.

“Los orígenes heterogéneos de la población del Río de las Vueltas, moldeados por aportes de múltiples poblaciones fuente y la dispersión continua a través de la cuenca del Santa Cruz, favorecieron a su inesperadamente alta diversidad genética”, escribieron los investigadores.

La diversidad genética detectada fue igual o superior a la de los linajes fundadores del noroeste de América del Norte, algo que sorprendió a los científicos, ya que esperaban menos variedad en una población recién establecida.

Se encontró también que el río Santa Cruz funciona como un centro de acumulación genética y como un corredor migratorio para la expansión de la especie hacia otras cuencas. El Río de las Vueltas es un afluente de la parte alta del río Santa Cruz.

Los investigadores utilizaron simulaciones y métodos estadísticos avanzados para confirmar la historia de dispersión del Chinook en la Patagonia.

Explicaron que la conectividad oceánica y la existencia de hábitats escalonados permitieron la llegada del salmón a los nuevos ríos.

Sin embargo, la invasión puede tener un costo para cada ecosistema.

“Los salmones alteran el hábitat: los nidos modifican los fondos al desovar, sus carcazas mueren y se pudren y aportan nutrientes a un sistema que antes tenía baja competencia y bajos nutrientes”, explicó el científico.

Qué hacer ante la invasión del Chinook

Los investigadores sugirieron monitorear genéticamente las poblaciones y considerar la conectividad de los ríos y los centros de invasión para frenar posibles impactos.

Proponen equilibrar la protección de especies nativas con el aprovechamiento económico local, como la pesca recreativa del Chinook, en algunas zonas.

“El aprovechamiento del Chinook como recurso para la pesca y el turismo o la adopción de una estrategia para frenarlo son medidas que dependen de decisiones gubernamentales”, sostuvo Ciancio.

En el río Santa Cruz, la Secretaría de Pesca y Acuicultura provincial está analizando la apertura de una pesquería comercial porque su carne tiene mucho valor. En la parte alta del río, ya se practica la pesca deportiva.

“En cambio, en los Parques Nacionales la idea es conservar y proteger los ecosistemas con el menor impacto posible. Por eso ahí -mencionó el científico- sí se intenta frenar o remover al salmón Chinook, aunque no resulta sencillo”.

Si el salmón logra instalarse en un río es porque encuentra las condiciones ideales. “Como demostramos en nuestro estudio, siempre hay salmones que se pierden y buscan otros ríos. Si el lugar es bueno para desovar, tarde o temprano vuelven a instalarse”, afirmó.

Sin dudas, el conocimiento generado por la investigación publicada en Frontiers in Marine Science podría ser útil para diseñar políticas que equilibren la conservación de la biodiversidad, el desarrollo humano y el manejo y la gestión de las especies exóticas.

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